El punto de vista de Fernando Betanzos sobre el turismo en México.
Header

UN PRINCIPIO….

agosto 19th, 2014 | Escrito por Fernando Betanzos y M. en Turismo

Cadillac Convertible

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Según me contaron, allá a fines de los “40´s” llegaron, de regreso a la Ciudad de México, un grupo de “braceros”  (legales), que habían cumplido  su contrato de trabajo en EEUU, luego de haber sido contratados en lo que fue el Estadio Nacional de la hoy Colonia Roma Sur, por las calles de Orizaba y Yucatán, por un período predeterminado de 1 o 2 años.    No encontrando trabajo en la incipiente urbe mexicana alguno de ellos oyó la palabra “turismo” – y de la necesidad de personal bilingüe que pudiera servir de “amable traductor” a los pocos turistas que nos visitaban en aquellas épocas.

Surgieron así los “Cachuchas Blancas” o “White Caps” entre los que se encontraban José “Joe” Rodríguez, dicen que también “Román Pérez” que no había sido bracero, pero que acababa de llegar con sus hermanos Tony e Ildefonso de un pueblo cercano a Pittsburgh en donde habían nacido.  También aparecieron en esas épocas o tal vez un poco mas adelante, amigos como José García, mejor conocido como “El Pelón”, Carlos Sarmiento y otros que el tiempo ha hecho que se me olviden.

Era la época de la post-guerra.  Los Estados Unidos se encontraban entre los vencedores y muchos de sus ciudadanos querían viajar a un lugar donde reinaran dos importantes elementos para disfrutar sus vacaciones:  Paz y Sol.  México tenía ambos, era exótico, estaba cerca  y era además, barato.  No había comunicaciones aéreas entonces.  Los turistas viajaban en sus propios automóviles aventurándose (en el buen sentido de la palabra) por Nuevo Laredo a Tamazunchale, (mejor conocido entre los turistas como “Thomas and Charlie”),  Zimapán, donde entonces y hoy existe un maravilloso balneario de aguas termales, verdadero SPA poco o nada promovido por la Secretaria de Turismo del Estado de Hidalgo.  El periplo turístico terminaba, o casi,  con la llegada a los Indios Verdes, entonces eternos — así lo creímos –,   vigilantes de la entrada a la Ciudad de México por la carretera de Pachuca.  – Los “White Caps”,  entre los que ya estaban Carlos Gutiérrez, Pedro Plata, Ubaldo Rodríguez, Rafael Vázquez y otros, se apostaban a un costado de “los Indios” y a lo largo de lo que ya era la Avenida Insurgentes en su tramo norte. De algún modo u otro, sobre todo en los incipientes semáforos, los “GuÍas autorizados” abordaban  a los turistas para ofrecerles sus servicios y guiarles por el “peligroso” tráfico de la Capital hasta su hotel.    Con esto ganaban una buena propina, además de la comisión que podían ganar al recomendarles si corrían con  la suerte de que sus nuevos “amigous” no tuvieran hotel reservado.  Lo anterior, además  de servirles de chofer-guía para recorrer no sólo la ciudad de México, sino también Xochimilco – donde se disfrutaba el verdadero y original paseo romántico a bordo de una  Trajinera adornada entonces de flores naturales –, Puebla y Fortín de las Flores, el de la famosa piscina de gardenias —   Taxco y por supuesto, Acapulco, la Perla del Pacífico – además de llevarles al Salón México o a Los Angeles para enseñar a las “señouritas” a mover la cadera a  ritmo de danzón – o al “Swing Club” donde los papeles podían invertirse.

El motel predilecto de los turistas de entonces era el Shirley Courts, ubicado, a espaldas del Hospital Colonia con entrada por Villalongín.  En este hotel, uno de los “Gorras Blancas” más aguzados, Carlos Gutiérrez,  había obtenido la concesión de la “Agencia de Viajes”:  Un modesto y pequeño mostrador en donde, cuando Carlos no andaba de guía con sus clientes captados por los Indios Verdes, daba informes y vendía tours locales conocidos en inglés como “sightseeing tours”.  Carlos manejaba un Cadillac blanco del 1951 — o 52 — que,  me dijo, había sido pagado al contado.  Buen dinero dejaban ya los turistas desde entonces a quienes los supieran atender.

Para el 1952 yo trabajaba como Gerente y Socio de Panamericana de Hoteles, la primera oficina de representación de hoteles en México.  Eran mis socios Marcial Muro, mano derecha de Román Pérez, el de Pérez, (Idefonso) Pérez (Tony)  y Pérez (Román), S. A., Jose A. Patiño, Gerente de Ventas de Mexicana de Aviación y Don Pullen,  hijo de uno de los socios de Operadora de Hoteles, SA de CV (léase Hotel del Prado), don A. B. Pullen.  Para promover “las propiedades” que representábamos, mi cotidiana labor consistía visitar a las agencias de viajes ya establecidas y hablarles de las maravillas de nuestros hoteles.

Comenzaba yo en el Zócalo: En el vestíbulo del entonces ya vetusto pero tradicional Hotel Majestic estaba la Agencia del mismo nombre cuyo propietario era un español de cepa.  Caminando por Madero, llegaba yo al Hotel Ritz.  Otra agencia con el nombre del hotel, ésta propiedad de Ricardo Sada, norteño franco y conocedor del negocio, más el de la venta de boletos de avión que el del turismo local.

Unos pasos adelante estaba una oficina que, luego de ver los mostradorcitos del Majestic y del Ritz, me dejó boquiabierto: A unos pasos del Hotel Ritz y en un segundo o tercer piso, estaba MTA:  “Mexico Travel Advisors”, que ocupaba toda la planta…  El patrón era James Dubin, que llegaría a ser el número uno del turismo en México, además de importante hotelero.  Colaboraban con él Fred Gadsky, un suizo con el que se encontró Jimmy viajando de San Antonio a México en el Ferrocarril que en aquellas épocas unía estas ciudades en casi 30 horas y que convenció a Jimmy de darle empleo – o de hacerlo socio, como decían las malas lenguas – y que eventualmente se estableció por su cuenta como “International Holiday Tours”.    El “Tercer Hombre” era Enrique Burmeister, quien a sí  mismo se decía el “Burro Maestro”.  Era de origen alemán.  Su  relación con Jimmy nunca supe como inició pero  eventualmente se separó y creó ABC Travel Service en la avenida Mariano  Escobedo.  MTA manejaba tanto el negocio de turismo como el del boletaje y viajes al exterior con una proporción de 90% para el primero.

Seguía yo hacia San Juan de Letrán,  hoy Eje Central Lázaro Cárdenas, para entrar al Hotel Guardiola ubicado frente al Club de Banqueros.    Obviamente, la agencia de viajes se llamaba igual que el hotel.  Ostentaba la licencia número 1 de agencias de viajes expedida por la Dirección de Turismo a un gordo bigotón y bonachón, epítome de los Gorras Blancas, de nombre Andrés Bedoya.

Acabando con Madero, cruzaba yo a la Avenida Juárez.  Entre las primeras agencias que visitaba estaba  “Wells Fargo & American Express” que luego dejarían en el olvido el Wells Fargo y convertirse hoy en la primera agencia de ventas IATA.  Su gerente fue don Salvador Guerrero, todo un caballero siempre a las órdenes de un par de americanos que representaban los intereses de sus casas matrices allende el Bravo.

En la cuadra siguiente, cruzando la Calle de López donde no podíamos dejar pasar al Restaurante Acapulco y sus exquisitos tacos de sangre de caguama, hoy imposibles de degustarse por la veda permanente del quelonio, estaba  Tenorio Tours de don Miguel González Tenorio.  Seguía Inter American Travel Service de don Pedro Ramírez Buchán, a quien todos conocíamos por “Buchán”. Ambas se encontraban en un edificio  cuya planta baja era custodiada por dos enormes muñecos de paja uno en forma de china poblana y el otro de zapatista con cananas y carabina.  Era la tienda de curiosidades CASA CERVANTES que duró y perduró hasta que fallecieron sus dueños.    En este mismo edificio, mi Compadre Emilio Sánchez,  asociado con Píndaro González, simpático sinaloense de Guamúchil para ser más exacto,  fundaron Tours, S. A. que luego de un viaje “promocional” recorriendo los Estados Unidos de punta a punta en una camioneta Chevrolet nuevecita.  Viajé con ellos durante 50 dias.  Visitamos mas de 100 agencias y Tours S. A. se convirtió en importante agencia de turismo receptivo como representantes de Liberty Tours, luego Gogo Tours.

Un poco mas adelante, en la Calle de Luis Moya, estaba Aguirre´s Guest Tours, de Enrique “Browni”  Aguirre.  La primera vez que los visité me asombró el tamaño de la empresa.  Si no ocupaba toda la planta del edificio,  me lo pareció.  Fue una de las primeras agencias de viajes en desaparecer, que yo recuerde.

En el Edificio San Antonio, donde estaban las oficinas de Panamericana de Hoteles, a media cuadra del entonces imponente Hotel Del Prado, habían varias agencias: Garza López Tours, de los hermanos del mismo apellido que también manejaban el mostrador de viajes del Hotel del Prado en sociedad, supe después, con Jimmy Dubin.  Si mal no recuerdo, también estaba en este edificio Orbis, Turismo de México de Víctor Romero, otro “Gorra Blanca”, casado con su amorosa Astrid.

Frente al Hotel del Prado, en las Calles de Dr. Mora y a un cosgtado del Hotel Regis de don Alejo Peralta, había una agencia que se llamó primero “Victory Tours” y luego “Mexico Sightseeing Tours”.  Era propiedad de un matrimonio sumamente correcto: Don Joaquín y Carmelita Aldrete.  Joaquín no había sido “bracero” en USA.  Había sido boxeador en Los Angeles pero Carmelita lo había convencido de regresar a México y dedicarse al turismo.  Tenían una flotilla de automóviles de turismo y fueron de los primeros en prestar el servicio “seat-basis”, hoy también conocido como “compartido”.

Hago un breve paréntesis para aclarar que es muy posible que no todos los viejos amigos a los que llamo “Gorra Blanca” lo hayan sido.  Sin embargo, su manera de conducirse en aquellas épocas me hace pensar que,  si no lo fueron, anduvieron muy cerca de serlo.

En el callejón de Azueta, al costado Poniente del Hotel del Prado estaban dos agencias:  Pérez, Pérez y Pérez, de Don Román Pérez ya mencionado antes, que representaba a Happiness  Tours, con su brazo derecho Marcial Muro que era a su vez, socio de Panamericana de Hoteles. La segunda era una pequeña oficina, Bura Tours, especializada en turismo cinegético y de cuyo propietario no recuerdo el nombre.  En el pasaje del Edificio Balderas, en donde estaban las oficinas generales de Mexicana de Aviación,  estaba Viajes Azteca, agencia “IATA muy seria y respetada en el mercado israelita de México.   Caminando por Balderas hacia el norte, en la acera poniente, pasaba yo por el Tampico Club, de don José Inés Loredo, donde se inventó la Carne a “La Tampiqueña”,  nombre que lleva hasta el día de hoy no por el puerto del mismo nombre, sino por el restaurante de don José Inés.  Nadie puede negar que este platillo fue un acierto que hoy figura como obligado en todos los menús de cualquier restaurante mexicano que se precie de serlo.

Volvía a la Avenida Juárez.  En la acera sur, frente a las oficinas que compartía  Pemex con La Dirección de Turismo estaba la poderosa Wagons Lits Cook,  dirigida entonces por el Sr. Petra y de la que salieron agencias como Viajes Atlántida de Fernando Bolaños, Viajes Marco de Cristina Ruyán y Griselda Monges, por supuesto Viajes Petra, resultado de la unión del Sr. Petra con Angel Trawitz,   – y muchas mas.

Ya sobre el Paseo de la Reforma, en el edificio marcado con el número 1, hoy Hotel  Krystal Grand,  estaba Tony Acosta, dirigiendo su TURISMO S. A.  En la acera de enfrente estuvo Carlos A. Martínez y más adelante, en lo que hoy es el Hotel Sevilla estaba una sucursal de Continental Tours de Carlos Gutiérrez.  En el primer piso del Edificio Roble, donde hoy se encuentra el H. Senado de la República, estaba la “Agencia de Viajes y Turismo Antonio Pérez”,  dirigida por mi querido amigo que llegó a ser Tony Pérez, agregando que nunca ostenté el monopolio de amistad, pues Tony, hermano de Román,  fue siempre amigo de todos.

Hacia el norte, sobre la avenida Insurgentes estaba Havas Khedry, Transportadora turística con una enorme flotilla de limousines marca Packard.  Todos negros, todos último modelo (1951-52).  Cerca ya se había establecido Pedro Plata con “Grayhound AutoTours  y al sur, esquina con Niza estaba TRAVEL S. A. de los hermanos Manzi.  Mucho mas al sur, cerca de lo que hoy es Sears y entonces era el Colegio Americano estaba un Irlandés llamado Bill Nagle, dueño de “Patricia Ann Tours”.

Muchas agencias se fueron poco a poco hacia la Zona Rosa:  James Dubin compró una hermosa propiedad en las calles de Génova,  Edmundo Garza se ubicó en la esquina de Génova y Londres.  Alfredo Marañón, otro Gorra Blanca, también se ubicó por allí.  Carlos Ibargüen fundó DE Carlo Tours, estableciéndose en las calles de Niza, entre Londres y Hamburgo.  Andrés Ramírez, un norteñote de Linares, Nuevo León, prefirió el lado norte del Paseo de la Reforma y se estableció con “México Ramírez Tours” en la Calle de Rin No. 29.  Se me quedaba en el tintero “Grey Line” de Jesús Maldonado,  a quien la firma americana, propietaria de la marca, nunca pudo ganarle el juicio para impedirle usar la “valiosa” marca desde sus oficinas ubicadas en la Calle de Londres.

En aquella época había dos asociaciones de agencias de viajes: AMET – Asociación Mexicana de Empresas Turísticas –, que presidía don Miguel González Tenorio, y AMAV, que se turnaban en presidir Don Edmundo Garza y Carlos Ibargüen.  Alguien tuvo la buena idea de proponer la fusión de ambas asociaciones, y Miguel González Tenorio tuvo la mejor idea de convencer a sus asociados para que aceptaran la unión – a pesar de representar la pérdida de su identidad.  AMAV logró que este nombre prevaleciera entonces como ha prevalecido hasta ahora.  Esta es otra historia que merece la pena contarse.  Lo haremos en su  oportunidad.

Comenta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.